SINDICATOS: TRANSPARENCIA, RENDICIÓN DE CUENTAS Y POLÍTICA

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SINDICATOS: TRANSPARENCIA, RENDICIÓN DE CUENTAS Y POLÍTICA

SINDICATOS: TRANSPARENCIA, RENDICIÓN DE CUENTAS Y POLÍTICA.

Por Axel Mota Rentería.
Alumno egresado de la Escuela Libre de Derecho.

 

Sin duda alguna, la rendición de cuentas es uno de los temas más debatidos alrededor del sindicalismo mexicano, donde podemos encontrar diversas posturas sobre la fiscalización en los sindicatos, tanto del sector público como privado. Algunos sostienen que la rendición de cuentas es una obligación que de pasarse por alto debe tener repercusiones penales, mientras que otros sostienen que una regulación exhaustiva en la ley sobre el patrimonio sindical, atenta contra los derechos de autonomía y libertad sindical.

Descrito sintéticamente, el concepto de rendición de cuentas abarca el conjunto de obligaciones y prácticas que permite que quienes ocupan posiciones de poder y toman decisiones por designación de terceros, expongan sus actos, los justifiquen ante quienes los nombraron y queden expuestos a sanciones en caso de incumplimientos. La rendición de cuentas incluye no solo la obligación de presentar informes, sino también que existan procedimientos y personas u organismos responsables de verificarlos para determinar si las acciones realizadas se conforman al mandato recibido. Además, como es comprensible, la rendición de cuentas es incompleta si no existe una forma eficaz de aplicar correctivos o sanciones. [1]

Tenemos que atender a la realidad y tomar en consideración que el punto en cuestión: la rendición de cuentas sobre las cuotas sindicales, se torna de mayor relevancia en los sindicatos de entidades públicas y no tanto en aquellos de empresas privadas, esto debido a que el número de agremiados que se alcanza en las entidades públicas es muy superior a cualquier otro, incluso tenemos a un sindicato que es el más grande de América latina y con ello me refiero al SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación) a lado de uno de los más poderosos como lo es el STPRM (Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana), es estos sindicatos donde el tema de las cuotas sindicales se torna de interés, pues los afiliados rebasan el millón y las cantidades en recaudación se vuelven exorbitantes. Lamentablemente es en este sector donde la regulación sobre las cuentas es prácticamente nula y evidentemente donde existe mayor incidencia de los líderes sindicales en delitos por enriquecimiento ilícito.

Por ello la transparencia debe pasar a formar parte de todos los procesos que se relacionen con la recaudación, origen, destino y fiscalización de las cuotas sindicales, por medio de mecanismos adecuados que permitan y garanticen a los trabajadores tener un panorama pleno, certero y confiable de lo que sucede con sus aportaciones.

La transparencia de una institución necesita organizarse. Para que la gente ejerza su derecho a la información se requiere que haya personas responsables de atender solicitudes de información del público, que se difundan los documentos más importantes en páginas de internet y otros medios y que la organización tenga archivos ordenados y accesibles. Sin instrumentos eficaces de acceso a la información la transparencia es solo una proclama vacía y no pocas veces un vulgar engaño.[2]

Actualmente las organizaciones sindicales juegan un papel significativo en la vida política de nuestro país, por considerarse factores reales de poder, lo que genera que sean utilizados como piezas clave, para lograr fines electorales en los partidos políticos, pero lo realmente preocupante es que cuando el sindicato se inmiscuye en la vida política no solo pone en riesgo la libertad política de sus agremiados, sino también el uso adecuado de los recursos sindicales.

Estamos ante la presencia de un arma de doble filo para los sindicatos, por hacer una analogía, dado que pueden aprovechar su condición de poder, para negociar con los partidos políticos, mejores prestaciones y beneficios para sus agremiados, que suponemos es lo que busca nuestra legislación porque no prohíbe a los sindicatos involucrarse en la vida política. Como también resultar un medio por el cual los dirigentes sindicales utilizan a las masas que controlan para aprovecharse de cargos políticos que se reparten en unos pocos y en los familiares de los mismos y que por si fuera poco aprovechan para enriquecerse aún más.

Un gran problema que surge de esto es que cuando el sindicato se dispone a ayudar a cierto partido político, es prácticamente una obligación que los agremiados favorezcan con su voto a determinado partido, incluso tienen que realizar aportaciones económicas a favor del mismo, y aquel que no cumpla con estos requerimientos, puede ser sujeto de represalias en el aparato sindical, obteniendo consecuencias graves que lo pueden llevar a la expulsión.

Los trabajadores deben tener libertad para decidir su pertenencia o no a un partido político, las presiones para acudir o no a tal evento público, en fin, deben erradicarse todos los vicios sindicales surgidos de una práctica antidemocrática de muchos años.

Por si fuera poco con lo anterior y lo más grave para los efectos de lo planteado en el presente artículo, es que los sindicatos echan mano del capital sindical para financiar campañas políticas, hacen uso de recursos y materiales destinados para la organización, incluso hasta de las mismas instalaciones del sindicato, representando así un auténtico robo de las cuotas que con tanto trabajo los agremiados aportan, con esto queda claro que la organización se desvía de su objeto y se olvida de él, convirtiéndose en una maquinaria política a beneficio de unos pocos.

El sindicalismo en México ha sido un trampolín de los líderes para poder alcanzar puestos de elección popular, desde presidentes municipales, diputados locales y federales, senadurías, etc., ya que la clase trabajadora que se encuentra agremiada al sindicato es un capital político que la mayoría de los líderes utilizan para alcanzar sus aspiraciones, por lo que la mayor parte de los dirigentes sindicales, al terminar su gestión de acuerdo a los estatutos en el ámbito sindical, van preparando las condiciones para poder dejar el poder a un compañero, amigo, compadre o familiar en un congreso aparentemente democrático y una vez hecho esto, ellos poder seguir en el ámbito político gubernamental. Estos son los grupos de poder que se manejan en México, así pues la política sindical siempre busca alcanzar espacios de representación popular que les dé más poder y fortalecer a los grupos que controlan los sindicatos.

Al respecto del tema la Organización Internacional del Trabajo opina lo siguiente: “Los sindicatos obreros deben salvaguardar por sí mismos los intereses de sus miembros, con independencia de todo influjo que no sea de orden sindical, particularmente de influjos políticos.”

El reconocimiento del sindicato como sujeto de derecho por parte de nuestro ordenamiento jurídico, implica su capacidad para participar en cualquier sector del ámbito jurídico, desarrollando cualquier tipo de actividad, siempre que ello no altere sustancialmente su naturaleza hasta el punto de desvirtuar su carácter sindical, lo que hoy en día es seriamente cuestionado, por lo que es congruente que la ley sea firme y marque los límites que no deben sobrepasar las organizaciones sindicales.

 

Artículo para la edición 2015 – 2016 de la Revista Pandecta.


[1](Cacho, 2013)

[2](Cacho, 2013)

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