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MARADONA

De Omar Cervantes
@cervantes_OC

 

… ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota… arranca por la derecha del fútbol mundial. Puede tocar para Burruchaga… siempre Maradona… genio, genio, genio… ta, ta, ta… goool… quiero llorar… Dios Santo… viva el fútbol”.

Víctor Hugo Morales

 

Maradona… nació, jugó, venció, cayó y perdió. Después de ser sujeto a un análisis médico, el dictamen resultó en efedrina y Maradona acabó de mala manera el mundial del 94.

El “cebollita” no utilizaba de alguna especie de magia para multiplicarse y convertirse en un súper hombre en los partidos; es verdad que estaba enganchado a la cocaína, pero la razón del “por qué´” se dopara recaía en la tristeza, lo hacía para olvidar o ser olvidado, después de estar preso de la gloria y la presión de jugar de Dios en los partidos.

El barrilete cósmico ha jugado mejor que nadie en la historia, a pesar de la cocaína y no por ella, sin importar el peso que cargaba de su propio personaje, de tal forma que Maradona lleva una carga que se llama “Maradona”.

 

“Sometido a la tiranía y al rendimiento sobrehumano que exige el mundo del fútbol, empachado de cortisona y analgésicos, acosado por las exigencias de sus devotos y el odio de sus ofendidos”. 

 

Pero Diego no sólo era un jugador, sino era la voz de un pueblo que lleva por nombre Argentina y, para aquéllos que no lo quieran creer, qué mejor ejemplo que aquella tarde del 22 de junio de 1986, tarde en la que “El Pibe” revirtió los papeles en la historia y, aquella guerra en tierra de las Malvinas ya no parecía haber sido ganada por los británicos, sino por la Argentina de Maradona.

Esa posición atrevida con la que navegaba Diego era arriesgada, la máquina del poder se la tenía jurada por su forma tan agresiva de actuar y por esa tendencia suicida de servirse en bandeja de plata a sus adversarios, dichas actuaciones tienen un precio que se cobran al contado y sin ningún descuento, el cual se cobró el 30 de junio de 1994, día en que a Diego le cortaron las piernas.

 

¿Pero qué fue lo que realmente hizo Diego que molesto al dueño del títere llamado fútbol? Lo que hizo el “cebollita” fue algo muy simple pero atrevido, decir la verdad. Él denunció la omnipotente dictadura de la televisión, la cual obligaba a los jugadores a jugar a medio día achicharrándose a la exposición al sol, con tal de juntar más papeles verdes, sin que los protagonistas del espectáculo pudieran disfrutar de ello.

Pero ¿por qué no rigen en el fútbol las normas universales del Derecho Laboral? Si es de lo más normal que los protagonistas y los demás elementos del elenco conozcan de las utilidades que deja el espectáculo del que son parte, ¿por qué los jugadores no pueden conocer las enormes y secretas cuentas en los bancos de los dueños de los equipos del que son parte? ¿Será que el negocio del fútbol no sea de esas piernas que hacen rodar el balón, sino de un par de personas que se aprovechan de los sueños vertidos en las canchas?

Cuando la FIFA solicitó a la AFA que retirara al 10 de la plantilla y, finalmente, Diego fuera expulsado del copa del mundo en el 94, las canchas del mundial perdieron a su rebelde más clamoroso y, también, perdieron a uno de los tesoros más preciados del fútbol.

Como reflexión de estas líneas que anteceden: Maradona es imparable e incontrolable cuando habla y critica, pero mucho más cuando juega al fútbol; no hay nadie que pudiera prever las diabluras y los quiebres de cadera de este inventor de sorpresas, ni siquiera las computadoras podían hacerle frente a sus desconcertantes piernas. Sin más, este hombre, llamado Diego Armando Maradona, es uno de los pocos que ha demostrado que la fantasía puede también convertirse en realidad.

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