DEMOCRACIA V. DICTADURA
6 febrero, 2018
SIN SUFRIMIENTO DEBO AMAR
7 febrero, 2018

CULTURA DEL DEBATE

CULTURA DEL DEBATE

Por Isabela Hernández Peredo Martínez
Estudiante de Derecho de la Universidad Panamericana.

 

El debate es un acto en el cual dos o más personas intercambian ideas expresando su punto de vista sobre un tema en común y que con base en argumentos se analice o discuta una situación controvertida, adquiriendo cierto aprendizaje o enriqueciendo a ambas partes.

Al transcurrir el tiempo hemos visto que el -espíritu crítico- que antes se encontraba inmerso en la sociedad en la actualidad esta en decadencia. Hoy en día, nos conformamos con escuchar la opinión de los demás sin cuestionarnos sobre la veracidad de los argumentos y qué tan informado se encuentra el expositor al momento de tratar algún tema.

Haciendo un recuento de cómo funcionaban las Universidades en la Edad Media, nos dimos cuenta que el debate se inculcaba de forma contundente en los jóvenes, poniendo a prueba su capacidad de razonamiento, así como su sentido crítico. Por tal motivo los estudiantes se veían forzados a dedicar gran parte de su juventud en adquirir las herramientas necesarias para hacer notar su intelecto.

En los primeros años de Universidad se formaba a los estudiantes a través de la trivium, lo que comprendía el aprendizaje de gramática, retórica y dialéctica, para poder argumentar coherentemente. Al terminar ésta, se completaban los conocimientos de los alumnos a través de otra etapa llamada quadrivium, la cual comprendía el estudio de las disciplinas relacionadas con las matemáticas, tales como aritmética, astronomía, geometría y música.

Al estar suficientemente preparados los alumnos, se les invitaba a participar en una disputa. Esta disputa era provocada mediante una quaestio, que era una pregunta planteada por los profesores, a la cual los alumnos debían responder exponiendo su postura sobre el tema que se abordaba. Por último, se llegaba a la determinatio; siendo esta la etapa final, se tomaban en cuenta todos los argumentos emitidos por los estudiantes para destacar aquellos más relevantes. Al tener un veredicto final sobre la contundencia de los argumentos se determinaba el grado de preparación con el que los alumnos contaban.

Con el paso del tiempo, el debate se ha ido adaptando a la evolución de la sociedad; sin embargo, este no cambia su esencia ya que sigue siendo un intercambio de ideas entre dos o más personas. Hemos notado que distintos pensadores al hablar sobre sus teorías de la argumentación han tocado ciertos puntos relacionados con el diálogo que nos ayudan a generar un debate, independientemente de estar guiado por un moderador que intervenga en el cambio de ideas de los pensadores.

Uno de los pensadores que ha aportado directa o indirectamente al tema del debate, es Jürgen Habermas al hablar sobre la acción comunicativa. Su teoría establece que todo sujeto capaz de lenguaje puede llegar al consenso, es decir, un acuerdo entre las personas al cual se llega a través del intercambio de ideas o propuestas racionales, lo cual conocemos como discurso.

Habermas hace hincapié en la importancia de cumplir con cuatro características al intercambiar ideas, las cuales ayudarán a consolidar el discurso. Las características antes mencionadas, son: la veracidad de los argumentos; la verdad, que hace énfasis en la identidad entre lo hablado y el objeto sobre el que se habla; la rectitud, lo que se refiere a la legitimación de la persona para hablar sobre el tema; y la inteligibilidad, para que el público entienda de lo que se está hablando.

Otro de los pensadores que han fomentado el debate, es Perelman, quien expone sobre la nueva retórica. A través de está teoría se intenta dirigir la información seleccionada hacia un público en específico, para hacer más fácil la comprensión de este al momento de recibir la comunicación emitida. En este caso, el expositor puede elegir qué tipo de información manejará y adecuarla al público que desea persuadir.

Perelman parte de la idea de que todo debate debe haber un consenso previo, en el cual se establezcan los hechos y verdades sobre el tema que se planea discutir. De este modo, al orador le será más fácil dirigir su exposición y persuadir al público ya que, al conocer las opiniones existentes sobre el tema que va a exponer, le será mas fácil tomar en cuenta y recalcar los elementos necesarios para persuadir al receptor.

Un claro ejemplo de la importancia del debate lo notamos en la película “El gran debate”. En esta película vemos como Melvin B. Tolson motiva a los jóvenes afroamericanos que vivían en Estados Unidos en los años 30’s a prepararse y a debatir en público demostrando que a través del intercambio de ideas y argumentos lógicos pueden destacar aun en los lugares en donde son discriminados.

Mediante el debate, los estudiantes “negros” adquirieron el reconocimiento y respeto debido por la población blanca, ya que al plantear sus argumentos a través de la retórica demostraron sus ganas de luchar por la igualdad y enfrentarse contra todas las adversidades expresando su punto de vista, aun cuando corrían el riesgo de no ser bien vistos.

Después de analizar ciertos puntos –desde cómo se fomentaba el debate en la Edad Media y las teorías expuestas por algunos pensadores del mundo moderno, hasta un ejemplo sobre el debate–, nos damos cuenta del papel tan importante que toma este en la sociedad y de la necesidad de que éste sea impulsado entre los jóvenes para que forjen un pensamiento crítico.

Al hablar de pensamiento crítico, nos referimos a la capacidad de analizar y evaluar situaciones que se presentan en la vida cotidiana. Es importante desarrollar esta habilidad ya que nos ayudará a resolver las disyuntivas que se nos presenten con mayor facilidad, a tener un criterio propio que nos podrá acercar mas a lo que queremos en la vida y a alejarnos de aquello que solo seguimos por inercia.

El tener un amplio criterio para poder intercambiar ideas tiene gran relevancia para nosotros abogados y futuros abogados. Es importante desarrollar esta habilidad ya que, de esta manera, discerniremos nuestra recta ratio para alcanzar la justicia no únicamente defendiendo ciegamente las normas sino siendo observadores y críticos.

Mediante la inteligencia y los conocimientos desarrollaremos el pensamiento crítico, por medio del cual nos será más sencillo emitir un juicio de valor, utilizando la razón práctica para cuestionarnos como deben ser las cosas y la razón teórica con la que nos referiremos a lo que son las cosas. Esta habilidad nos dará la facilidad de estructurar nuestras ideas y conocimientos adquiridos a lo largo de nuestra carrera y vida profesional para entender el alcance e interpretar con certeza las normas jurídicas.

Este pensamiento crítico dotará de capacidad al abogado para que tenga clara la esencia de las cosas al momento de resolver una controversia.

En conclusión, cada vez nos encontramos más cerca de la falta de iniciativa de los jóvenes para indagar, investigar y conocer, lo que lleva a la escasez de intelecto. Debido a esta situación, al fomentar el debate en las personas desde una temprana edad, podremos desarrollar un verdadero campo de opinión haciendo que los jóvenes se mantengan informados de lo que pasa día a día. Al lograr que los estudiantes se encuentren interesados por todo aquello que los rodea, será más fácil que utilicen el raciocinio y de esta manera, mediante el uso de la palabra, obtener nuevos conocimientos.

 

Artículo para la edición 2015 – 2016 de la Revista Pandecta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *